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Una travesía real por la ría
2008-02-17
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Una travesía real por la ría
 
«Es una maravilla. Como pisar un trozo de historia». La emoción embargaba a María Pilar al subir a bordo del Saltillo. Esta portugaluja es una de las 50 personas agraciadas con una travesía por la ría en el buque escuela de la UPV en el sorteo realizado con motivo de la exposición celebrada en la Facultad de Náutica para conmemorar el 75 aniversario de la nave. 17 de ellos disfrutaron ayer de la experiencia y el resto lo hará en los próximos sábados.

Su turbación no era para menos. El velero fue durante casi dos décadas el barco de recreo de don Juan de Borbón y, por ende, también del Rey don Juan Carlos. Pero además, ella guarda una especial relación con el Saltillo. Su primo, Gaspar Aspiazu, fue el primer capitán que tuvo el buque tras ser cedido a la Facultad de Náutica en 1968. Y ella conoció de cerca a la familia de su anterior propietario, Pedro Galíndez.

Este empresario portugalujo compró el barco en 1934, dos años después de su construcción. «Vivíamos junto a la casa de Telégrafos en María Díaz de Haro y la madre de Galíndez le dictaba a la mía los telegramas que quería mandar a su hijo a Estoril, en Portugal», relataba tras reforzar su vinculación al mar a través de la figura de su hermano, «que es marino».

Araceli también estaba entusiasmada con la travesía. «Todavía no había regresado de las vacaciones cuando me llamaron mis hijos para decirme que me había tocado este premio; habría vuelto antes si no llegan a coincidirme las fechas», aseguraba.

Francisco Galera admiraba las bellas formas del velero. Y se le hacía difícil hacerse a la idea de estar compartiendo las mismas estancias donde antaño descansaba la familia real. Sólo le pesaba que su mujer no pudiera acompañarle. «Como sólo han dado un pase por persona...», protestaba.

El barco zarpó del puerto deportivo de Santurtzi a las 11. 30 horas y enfiló aguas arriba hasta alcanzar el corazón de Bilbao. El día acompañaba y el trayecto de dos horas fue entretenido. «Lo triste es ver que los márgenes de la ría en muchos tramos todavía están mal», lamentaba María Pilar.