El presidente francés, Nicolas Sarkozy, quiere presentar un texto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con una serie de propuestas para luchar contra la piratería marítima, un fenómeno sobre el que Francia pretende llamar la atención a raíz del secuestro del Ponant, un velero de lujo secuestrado en aguas somalíes.
Se quiere, por tanto, que una intervención de estas características no se vea interrumpida por los límites de las aguas jurisdiccionales. En el fondo, implica renunciar a la barrera simbólica del límite de las aguas territoriales para lograr la captura de los piratas, en palabras del consejero diplomático de Sarkozy.
La segunda idea que se planteará en la ONU es que los Estados que tengan medios, como Francia, Reino Unido y otros, puedan presentarse voluntarios para participar en la organización de patrullas marítimas en las aguas donde los piratas se han multiplicado en los últimos años, como la zona entre Somalia y Yemen, el Golfo de Guinea y el Estrecho de Malaca, en Indonesia.
Sarkozy contempla, en tercer término, que países que se ven enfrentados de vez en cuando al fenómeno de la piratería se muestren dispuestos de antemano a dejar operar a terceros países en la lucha contra la piratería porque, según el Elíseo, el factor tiempo es precioso y conviene evitar las discusiones para lograr la necesaria autorización con el Gobierno afectado.
Nos enfrentamos a una verdadera amenaza de la seguridad marítima, hasta el punto de que, en el curso de los diez últimos años, han sido 3. 200 los marineros que han sido secuestrados, de los cuales 150 resultaron heridos y 160 asesinados, resumió Levitte. Es un verdadero problema de seguridad internacional, agregó.
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