Dos operaciones de narcotráfico frustradas. La investigación llevada a cabo en relación con el "narcosubmarino" hallado en la ría viguesa en agosto de 2006 no sólo evidenció que los fallos técnicos del sumergible obligaron a abortar la introducción de un primer alijo de varias toneladas de cocaína en la costa gallega. El seguimiento policial y las posteriores detenciones también echaron abajo una segunda operación de unos 6. 000 kilos de droga que planeaba el mismo grupo precisamente para saldar las deudas contraídas con el cártel sudamericano con el que habían acordado la descarga que se iba a hacer con la ayuda del batiscafo.
El auto de procesamiento dictado por el Juzgado de Instrucción Número 7 de Vigo, en el que procesa a ocho de los detenidos en relación con el "narcosubmarino" y que los abogados defensores recurrieron ante la Audiencia Provincial de Pontevedra, desvela que, una vez "abandonada" la operación en la que iban a usar este sumergible, la organización sudamericana que iba a enviar el alijo exigió a la española (formada por gallegos y sevillanos) que le compensase por las pérdidas y, por tanto, que procediesen a "la devolución del dinero invertido".
El "narcosubmarino" aparecía abandonado en la ría de Vigo, con los motores encendidos y cargado con 4. 400 litros de combustible, el 13 de agosto de 2006. Pero a la organización le seguían los pasos desde meses atrás, y de hecho la Fiscalía ya había entregado al juzgado unas diligencias con la "sospecha" de la existencia de un grupo que iba a usar un sumergible y el velero Nadir III para recoger droga de un buque nodriza procedente de Sudamérica.
La investigación arrancó concretamente en febrero de ese año, cuando tres guardias civiles advirtieron en la carretera de Baiona a Vigo la presencia del batiscafo, oculto bajo una lona, a bordo de un camión. El artefacto se guardó primero en un garaje de Coruxo y después en una nave de San Miguel de Oia. Al mismo tiempo que el sumergible y el Nadir III eran preparados para la operación, se ultimaban los contactos con el cártel que iba a suministrar la droga.
Pero el operativo fue un cúmulo de despropósitos. Entre junio y julio la red sudamericana inició el transporte por mar de la droga, pero la tardanza de los españoles obligó al buque nodriza a regresar a puerto a comienzos de agosto para repostar combustible y víveres.
Mientras tanto, el día 4 de ese mes, el sumergible era trasladado desde Oia a Moaña, donde se echó al mar con la ayuda de una grúa. Pero tuvo que regresar por problemas técnicos. El día 12 el "narcosubmarino" volvió a salir, esta vez ya acompañado del Nadir III para ir por fin al encuentro del buque que traía la droga. Un último intento también frustrado: el sumergible fue abandonado a las pocas horas.
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