| Por otro lado, el segundo ambiente llevará al visitante a bordo de un antiguo barco de los que se dedicaban a la pesca de la caballa y que permanecían en alta mar durante meses, lo que les obligaba a preparar el pescado allí mismo para su conservación. De esta manera, el museo dará a conocer cómo los marineros limpiaban la caballa utilizando el mismo oleaje que sacudía el barco, y cómo lo abrían y lo salaban. Por último, se recrea una fábrica romana de salazones en el que se ha buscado que los materiales se asemejen lo más posible a los de la época.
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