Al salir del aeropuerto de Cali se nos acercó un chico de unos 12 años, que nos dijo:"Le llevo la maletica señor". "Es muy pesada y yo la llevo", le respondí temeroso por la fama de Guayaquil y Cali.
"Como te llamas": "Albeiro Osorio para servirle a usted y a Dios". El colombianito me dijo que me serviría de guía por ser muy conocido y conocedor. Nos acompañó los días que pasamos en esa bella ciudad, en donde los atentos caleños nos dicen: "Cali es Cali, lo demás es lomas"; Y sus mujeres son tan atractivas que caminan como si danzaran.
Calculamos llegaría el domingo siete de la mañana. El día y a la hora programada timbró exactamente a pesar de haberse dañado el bus en Santo Domingo; se acercó al Comando de Policía en donde consiguió que un carro patrulla que venía a Portoviejo lo trajera y luego siguió a Manta.
No le cobraron, le dieron de comer y pagó con su locuacidad. Me acompañó tres años con habilidad, inteligencia y acuciosidad, contando con la simpatía del hablado característico y pegajoso de los colombianos. Era extraordinario en el trabajo; para varar el velero de 25 se requerían dos personas; Albeiro a los 14 años lo varaba solo, amarrándolo desde la proa con un cabo hasta las rocas y colocando puntales de caña que lo aseguraban para limpiar el fondo de la "Pascualita". Siempre estaba atento y buscaba solución hasta en los asuntos mas extraños para el. Sus vivezas y falencias también son innumerables; pero no quiero recordarlas.
Soy un admirador del pueblo colombiano, que no pertenece a las FARC. Son trabajadores y creativos, su forma de hablar es agradable y respetuosos en el trato. No los garantizo en la picardía; con una sonrisa se te llevan el reloj y hasta la cadena del cuello sin que te des cuenta. La diferencia con nosotros es cuando Ud. pregunta a un dependiente de almacén en el Ecuador sobre lo que necesita y le contesta "NO HAY". En cambio ellos le bajan todo el almacén y aunque no les compren le agradecen pidiéndoles que regresen.
He lamentado como la mayoría de los ecuatorianos, el conflicto causado por el presidente del hermano país; así mismo la posición equivocada e innecesaria del presidente Bush. Estaremos unidos con la causa y la posición de nuestro Presidente cuando se trate de nuestra soberanía. La OEA con toda razón nos dio la razón.
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