A raíz de la falta de provisiones y del congelamiento de las extremidades inferiores que sufrió Perla Bollo, personal de la Armada apostado en el puesto de vigilancia de Buen Suceso efectuó un pedido de evacuación, el que pudo ser respondido por el buque de la Armada.
El Sobral realizaba el aprovisionamiento y recambio de personal de los puestos de vigilancia que están afincados en el área de influencia del Comando del área Naval Austral cuando recibió el llamado.
Perla y su novio Sergio, llevaban casi un mes de caminata, la cual había comenzado en Estancia Moat y tenían previsto finalizar en el Cabo San Pablo, cuando con mucho esfuerzo pudieron llegar hasta Buen Suceso.
Según el relato de los protagonistas, días más tardes sufrieron el primer percance cuando un temporal los azotó y retrasó en su periplo hacia Bahía Aguirre (Puerto Español) merced al agua nieve que les llegaba hasta las pantorrillas.
La llegada a Puerto Español fue luego de haber caminado durante 3 días sobre la nieve y al llegar al solitario refugio sólo encontraron arroz, harina, levadura, entre otros elementos básicos que los ayudó para reponerse.
De todos modos, aquello no había sido lo peor que la pareja vivió en su experiencia extrema dado que recibieron la noticia de que el velero que traería sus provisiones para seguir en camino, había sido víctima de las terribles aguas de la zona, y no pudo cumplir la misión acordada.
El 1 de mayo, regresaron a la Cueva de Gardiner, tras lo cual decidieron continuar el recorrido de regreso. De ahí siguieron hacia bahía Valentín, donde se quedaron sin comida faltando tres días, aún, para llegar a Buen Suceso. Recién el 10 pudieron divisar la baliza que caracteriza a ese punto geográfico.
Con los pies de Perla que ya no respondían y el dolor que se agudizaba con el pasar de las horas, el 13 de mayo, finalmente, tomaron la decisión de volver a Ushuaia y no continuar.
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