El puerto de Ushuaia se ve envuelto de un especial dispositivo, en breves momentos un transatlántico de considerables dimensiones amarrará su cuerpo a las bitas del puerto. El muelle vive momentos de cierta excitación, miembros de la prefectura, autobuses y gentes con maletas realizan concesiones al caos, son momentos de elogio a la marabunta. El transito humano es conducido con paciencia hacía la salida, en el camino nos regalan sonrisas, saludos y enmarques fotográficos, parece que el naranja del buque y el pingüino del costado les llama mucho la atención.
Con todo, la llegada de estos titanes de lo naval ya no causa sorpresa a los habitantes de Ushuaia, ya que la localidad fueguina se está convirtiendo en uno de los principales destinos turísticos de la Argentina, especialmente desde que se ha convertido en puerta de entrada al territorio antártico.
Lejos queda ya el año 1930 cuando el buque "Monte Cervantes" trajo a los primeros turistas a la ciudad; curiosamente este primer crucero será recordado por los antiguos por su trágico final, cuando, tras una breve estancia en Ushuaia, choco contra una roca lo que conllevaría un meritorio rescate de sus casi 1500 pasajeros, que fueron acogidos con extrema hospitalidad por aquella primigenia y carcelaria ciudad. Hay que tener en cuenta que la Ushuaia de aquella apenas contaba con 1000 habitantes y los suministros alimentarios eran escasos, pero todo el mundo dio su granito de arena cediendo camas, abrigo y alimento, inclusive se dice que los presos de la cárcel cedieron parte de su ración alimenticia diaria.
Apuramos el paso, se acerca la hora de la comida y somos conscientes de cuando llega un crucero pronto los restaurantes estarán a rebosar, conozco la mayoría de los establecimiento hosteleros ya que esta es mi vigésima entrada y ya he probado todas las delicias culinarias de la región desde la centolla al cordero patagónico, pasando por el mítico helado de Calafate que según dicen quien lo prueba regresa a estos lares. Cogemos mesa sin problemas y comenzamos el show gastronómico, antes de que los turistas lo invadan todo con su voraz apetito.
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