Este testimonio se corresponde con el prestado por los agentes de la Guardia Civil que detuvieron al acusado, quienes sostuvieron que en el momento que alcanzaron el velero, comprobaron que S. G.D. estaba solo y que había cuatro inmigrantes escondidos en el camarote, mientras que el último se había ocultado en el cuarto de baño.
A este respecto, mientras que algunos agentes afirmaron que el acusado se mantuvo en todo momento en una actitud normal y de colaboración, otros testigos señalaron que se mostró muy nervioso y que incluso “no se quería desplazar a la zona de popa tal y como le indicamos”. Los testimonios prestados en calidad de testigo se completaron con los agentes del servicio de aduanas, quienes avisaron a la Guardia Civil de que S. G.D. iba en la embarcación con cinco personas de nacionalidad marroquí, añadiendo que el acusado “levantaba sospechas desde hace tiempo y que en ocasiones tenía una actitud extraña”, por lo que le venían siguiendo sus movimientos desde hace tiempo. La similitud de los testimonios, tanto de los extranjeros como de los agentes, han sido fundamentales para considerar culpable a S. G.D. de la causa que se le imputaba.
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