El comandante del Juan Sebastián de Elcano, Francisco Javier Romero, defendió hoy la vigencia del veterano buque escuela de la Armada Española como un complemento único de la formación de los futuros oficiales que les acerca al mar, hasta el punto de que otros ejércitos lo envidian.
Y es que este buque, que salió de los astilleros en 1927 y un año después fue entregado a la marina, en la que este agosto completará una trayectoria ininterrumpida de ochenta años, aporta la parte de marino, por así decirlo, a quienes estarán luego al mando de las unidades de la Armada, declaró Romero al llegar a Gran Canaria en la primera escala del nuevo crucero de formación del Elcano.
Un crucero, el número 79 de los que se llevan a cabo en el velero, que comenzó el pasado sábado, cuando el barco partió desde Cádiz rumbo a Gran Canaria, y que está previsto que finalice el 12 de julio en el puerto gallego de Marín, tras realizar once escalas en puertos de América y Europa: Santo Domingo, Puntarenas, San Diego, Acapulco, Balboa, Miami, Baltimore, Brest y Bilbao.
Seis meses tardará el velero en completar ese periplo, ya que su velocidad media ronda los 4,5 nudos por hora, muy por debajo de los buques de guerra modernos que se usan en la actual era de la tecnología.
En esa era, sin embargo, la importancia que en la formación de un líder de la Armada tiene el paso por el Juan Sebastián de Elcano quizás sea mayor que en épocas anteriores, al entender del capitán de navío Romero, debido a que en los buques actuales aunque se está en la mar, y no cabe duda, se está de otra forma, en el centro de coordinación, en el puente de mando, un poco alejado de la mar.
Casi, a veces, ni ves el sol a bordo de las fragatas, los portaaviones o los destructores, mientras que aquí no, aquí el agua se toca, la mar se palpa, la mar te da la cara, subrayó.
Ejemplo de ello es que en el presente viaje, al segundo o tercer día de salir de Cádiz, tuvimos unos chubascos bastante fuertes y allí nos mojamos desde el comandante hasta el último marinero, porque el agua, en esos casos, se pueden imaginar que no hace diferencias, apostilló.
Y concluyó: quiero decir que tocamos el agua, aprendemos de ella, la respetamos, porque les aseguro que, cuando quiere, es bien brava, y esa formación marinera, esa formación de la mar, no se adquiere en un barco gris, porque es distinto.
Su opinión es compartida, incluso, por las armadas de otros países, que, como la norteamericana, la tailandesa, la chilena o la sudafricana, entre otras, han pactado con la española que cadetes de sus países hagan parte de la actual travesía del Elcano, destacó.
Romero advirtió de que, de todos modos, aunque en el buque escuela se intenta hacer las cosas, un poco, a la antigua usanza, algunos elementos se han renovado para adecuarlo a los tiempos.
Así, se le ha dotado, en algunas cosas, de las últimas tecnologías, como cartografía digital o satélites, así como un motor para usar cuando escasea el viento o tres generadores eléctricos que evitan, por ejemplo, que, como sucedía antaño, para comer carne a bordo haya que embarcar reses vivas y llevar a bordo un matarife que las sacrifique cuando toque, destacó.
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