Tanto Del Olmo como el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, destacaron el valor simbólico de que este barco, que promoverá las energías renovables con su travesía del Atlántico, atraque en el muelle sevillano de la Sal, escenario durante siglos de los viajes transatlánticos que sucedieron al Descubrimiento de América.
Este catamarán, de catorce metros de eslora (longitud), alimenta las baterías reciclables de 800 kilogramos que abastecen a su motor eléctrico con una única fuente de energía: los 60 metros cuadrados de paneles fotovoltáicos que cubren el techo de su cubierta principal.
El barco, construido por iniciativa de una fundación privada suiza, permite albergar hasta 20 personas para excursiones y a 6 para pernoctar y arribó al muelle sevillano de la Sal procedente de Amberes, donde atracó tras navegar por una parte del Rin desde la localidad suiza de Basilea, donde fue bautizado.
Los impulsores de este proyecto pretenden demostrar que la energía solar fotovoltáica está lo suficientemente desarrollada como para aplicarse a la navegación de recreo e, incluso, a la comercial, lo que supondría un importante ahorro del consumo de combustibles derivados del petróleo, con la consiguiente disminución de la contaminación.
Durante este fin de semana este catamarán recorrerá el Guadalquivir hasta Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), desde donde zarpará la próxima semana rumbo a Nueva York, adonde espera llegar en mayo de 2007.
También promoverá campañas de sensibilización para que la industria naval y las compañías navieras asuman las energías renovables como fuentes fiables para la propulsión de los barcos no sólo de recreo sino también, de transporte de mercancías y pasajeros.
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