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| Bubi Sansó y Pachi Rivero, aclamados de madrugada tras acabar |
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Agotados, derrengados incluso, pero felices, emocionados, exultantes y conscientes de que acababan de protagonizar una verdadera hazaña: habían cruzado la línea de llegada de la Barcelona World Race, la vuelta al mundo a dos en velero, y lo habían hecho en cuarta posición después de casi 100 días de regata. Bubi Sansó y Pachi Rivero, dos desconocidos del gran público, a bordo del único barco participante en el que ninguno de los dos tripulantes había circunnavegado el planeta con anterioridad, se habían convertido en la gran sorpresa de esta competición.
Pese a la lluvia y el frío, pasadas las 2 de la madrugada, fueron recibidos por varios centenares de personas congregadas en el Portal de la Pau para felicitarles. Más allá del resultado, el público estaba allí para agradecer a estos extraordinarios navegantes el espíritu positivo y deportivo que han transmitido durante los 99 días, 12 horas, 18 minutos y 40 segundos de regata.
"Nos lo hemos pasado teta. Y lo hemos dado todo. Hemos hecho siempre absolutamente todo lo que hemos podido para ir a la máxima velocidad con un barco de una generación anterior a los tres que nos han precedido", declaró Sansó tras desembarcar y fundirse, al igual que Rivero, en abrazos y besos con infinidad de familiares y amigos, entre ellos con la madrina del Mutua Madrileña, la infanta Cristina, mezclada entre la multitud.
Una vez en tierra, se siguieron comportando como se han mostrado a bordo: como dos grandes amigos. Y Rivero rompió inmediatamente una lanza en favor de Sansó y pidió que alguien lo patrocine para que pueda cumplir su sueño, correr la Vendée Globe, la vuelta al mundo en solitario y sin escalas: "Es un gran patrón, se lo merece y con este mismo barco podría quedar entre los cinco primeros".
Ya lanzado, Rivero aseguró que si pudieran volver a empezar la regata, ahora le sacarían mucho más provecho al barco: "Al principio, íbamos un poco acojonadillos. Con 23 nudos de viento 42 kilómetros por hora arriábamos el espináquer. Al final, lo manteníamos izado hasta los 30 o 35 nudos casi 65 kilómetros por hora".
Dicen que no han pasado miedo. Y que lo peor no han sido ni los temporales, ni el cansancio, ni el frío: "Los cuatro días que pasamos sin viento en el Índico, mientras nuestros rivales se escapaban al otro lado del anticiclón".
Parecía imposible irradiar tanta felicidad después de pasar casi 100 días, más de tres meses, durmiendo apenas cuatro o cinco horas diarias, en unas condiciones durísimas, con frío, calor, cansancio y encerrados en el reducidísimo espacio de un velero.
Pese a ello, apenas ha habido problemas de convivencia. "Cuando había un roce, cada uno estaba por su lado unos minutos. Pero se trataba de buscar lo mejor del otro para sacar el máximo partido del barco, en pro del objetivo común, que era llegar y hacerlo en la mejor posición posible".
Lo han logrado. Hace tres meses, nadie hubiera apostado porque el Mutua Madrileña acabaría cuarto la Barcelona World Race. Pero Rivero no se conforma. "Me gustaría preparar la próxima Barcelona World Race, y correrla a muerte". Con Bubi Sansó, claro.
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