Ahora ya puede una pintarse la cara y que en Brasil, de rebote, los niños de las favelas reciban una compensación económica. Es el nuevo efecto mariposa de la cosmética. Lo presentó el jueves en Barcelona Daria Werbowy, embajadora de la firma francesa Lancôme y altísima modelo ucraniana que, según la revista Forbes, ha logrado, en un tiempo récord, situarse en la lista de las diez topmodels mejor pagadas del mundo, codeándose con las veteranas Karolina Kurkova y Gisele Bündchen.
La Divina, como se conoce a Daria desde que realizó la proeza de convertirse en portada del Vogue italiano por tres meses consecutivos, ha creado su propia línea de maquillaje solidario. Hoy en día ser modelo de éxito y no dedicar parte de la agenda a causas benéficas es casi considerado un crimen de lesa humanidad. De manera que Werbowy que, además de desfilar, pinta y esculpe en sus ratos libres, siguió la senda de sus predecesoras y visitó hace un año la Escuela de Arte Vik Muniz, dedicada a formar en varias disciplinas artísticas a jóvenes de las favelas de Rio. Quedó tan impresionada que ha decidido crear, en colaboración con Lancôme, una colección de maquillaje denominada Brazilian Earth Colours e inspirada en «los colores de la tierra de Brasil», según explicó la propia modelo el jueves en Barcelona. Parte de los beneficios obtenidos por la venta de esos productos, disponibles únicamente en las tiendas Sephora, irá a parar a la citada escuela carioca.
Daria de cerca impresiona. No sólo por su imponente estatura de 1,80, sino por su voz grave y el aplomo y la seguridad que desprende. Nacida en Cracovia (Polonia) de padres ucranianos, y criada desde los tres años en Ontario (Canadá), Daria ha viajado a sus 24 años más que una maleta extraviada por Iberia. A Barcelona llegó procedente de Miami, tras hacer escala en Fráncfort, con un jetlag considerable, pero sólo perceptible en sus ojos, ligeramente enrojecidos. Y aún le quedaban varios destinos por visitar hasta regresar a Nueva York, que es la ciudad donde vive. «Esta vida es de locos, lo sé. Por eso dije una vez que me retiraría a los 25. Pero voy a cumplirlos en noviembre y ahora me parece demasiado pronto. Creo que seguiré un poco más», confesó Werbowy a este periódico.
Cuando llegue el día de su prejubilación es muy probable que esta modelo se dedique sólo a pintar y a navegar. «De hecho, pienso navegar este verano, en un velero en el que sólo iremos mis padres, mis dos hermanos y yo. Los novios no están permitidos. Vamos a navegar cuatro semanas y cruzaremos el Atlántico. Saldremos de Nueva York rumbo quizá al sur de España. Será la primera vez que me meto en una aventura semejante y estoy un poco nerviosa, pero confío en las dotes de navegantes de mi padre y de mi hermano».
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